Todo, menos apertura

No sé si en otros países ocurrirá lo mismo, supongo que sí. Pero no me referiré ahora a los los otros, sino al mío, el Perú. El tema: la señal abierta de televisión. Cada vez que, en el poco tiempo que puedo pasar en casa, me siento frente a la tele, rara vez se me ocurre posarme en un canal de señal abierta, pues lo único novedoso que realmente me puede ofrecer es el noticiero, o quizás alguna que otra producción de corta vida. Sin duda, aplaudo la posibilidad de poder seguir viendo El Chavo del Ocho, un clásico a nivel mundial en mi opinión, pero hasta ahora no entiendo cuál es realmente el problema: ¿dinero? ¿talento? ¿creatividad?… ¿acaso solo los tenemos (al menos lo segundo y lo tercero) para la superviviencia económica? Un restito debería quedarnos para otros temas, ¿no?


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