Amores tóxicos

Lo único rescatable de las 9 horas que estuve sentada en un bus por un tema de chamba fue que, finalmente, pude ver The Holiday -El Descanso-. Una comedia romántica más, some will say; para mí, una ocasión para entrar en mi laboratorio sentimental y examinar algunas muestras. 

Uno de los personajes, casi al final de la película, grita desaforadamente “yes, yes!” luego de botar de su casa de vacaciones a su “amor tóxico”. La euforia era comprensible tras 3 años de infructuosa contemplación, porque el tipo en cuestión era un tremendo villano y porque, como dije antes, ese amor era “tóxico”. ¿Y qué es un “amor tóxico”? Es aquel que te sume en un grado de estupidez tal que te inhabilita de lograr el balance perfecto entre cabeza y corazón, con la consecuente pérdida de objetividad para darte cuenta de que la otra parte no le conviene a tu integridad física, psicológica y espiritual.

La casuística es interminable: encontramos entre los “amores tóxicos” a los subestimados -”te quiero pero eres mucho para mí, no te merezco”; a los indecisos -”te quiero pero estoy confundido y ante la duda, prefiero abstenerme”-; a los mil gustos -”te quiero pero hay alguien más en mi vida y tengo que ver qué es lo que realmente siento”; a los fresh cool -”te quiero pero estoy contento con mi vida sin compromiso”, y muchos etcétera que sería largo mencionar.

El denominador común es el famoso “te quiero”, explícito, implícito o, lo que es peor, insinuado como para que una malinterprete y él pueda lavarse las manos. Ese es el quid del asunto en el “amor tóxico”: no terminas de superarlo porque él siempre te deja unos jirones de esperanza que te obnubilan más y siguen envenenándote cuando al final, como dice Marc Anthony, “todo, todo queda en cero, amor”. 

No sé ustedes, pero yo he pasado por la experiencia del amor tóxico y, felizmente, un buen día pude gritar con los brazos abiertos, paz en el alma y la sonrisa de Kate Winslet, “YES, YES!!!!!!”.

Una aclaración antes de terminar: he usado el término “amor” de manera vulgar, tal como se usa comúnmente. No es el amor “agape” de los griegos, caracterizado por la entrega desinteresada de uno mismo.

He escrito todo en 1era. persona femenina pero sé que las chicas también podemos ser amores tóxicos para los chicos. Llegó el turno de ustedes… ¿algún amor tóxico por ahí? ¿Tienen algo que añadir? El tema da para mucho y me encantaría leerlos.


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