¿Sola? Ni muerta

El miércoles 15 de agosto, al sur de Lima, ocurrió un terremoto que destruyó el 70% de la ciudad de Ica y, por supuesto, le ha arrebatado todo -lo material- a miles de familias.

En Lima, a 4 horas del epicentro, dicho movimiento produjo pánico entre la gente pues muchos no habíamos vivido nunca algo así.  

Yo me encontraba en mi oficina y, como brigadista de seguridad de la empresa donde trabajo, tuve que evacuar a las personas cercanas a mí… nada menos y nada más que la vicepresidenta de la corporación y algunos otros pesos pesados. Nuestra zona de seguridad era la más pequeña del local, por lo cual solo nosotros estuvimos ahí. Unas 10 personas, no más. Aún así, y llego aquí al tema de mi post, me sentí completamente sola.

Sí. Horas después del susto, reflexioné sobre lo vivido e hice un repaso de mis reacciones, de lo que pasó por mi mente… y descubrí que la sensación de que puedes morir sin siquiera un último adiós, un último abrazo, es sencillamente atroz. Excluyo, claro está, el caso de la muerte súbita, porque simplemente nunca la pensaste y menos aún la esperaste. Me sitúo aquí en los segundos en los cuales ves el peligro cerca, muy cerca, y tanto tu cuerpo como tu alma no encuentran el calor humano capaz de regalar un poco de consuelo.

¿Cómo puedo decir esto, si tenía 9 personas rodéandome? Primero, porque sentí que era mi responsabilidad poner la calma… y segundo, porque en medio del movimiento, cualquier paso resultaba inseguro. Sin embargo, la naturaleza ganó y abracé a la recepcionista, que estaba a mi costado. Según ella, la estaba tranquilizando… según yo, estaba buscando no morir sola (disculpen la exageración, pero en esos momentos cualquier cosa se puede esperar).

Sé que, a fin de cuentas, todos morimos en soledad… porque cuando el alma se separa del cuerpo, no hay más que ellos dos -y claro, Dios y la Virgen intercediendo por nosotros en el juicio final-. Sin embargo, en los instantes previos, una mano siempre es bien recibida. Ténganlo en cuenta cuando les toque vivir una experiencia parecida, o cuando por cuestiones de la Providencia se encuentren con una persona en sus últimos momentos. Créanme que no solo se los agradecerá, sino que habrán logrado que un ser humano más no esté solo… ¡ni muerto!

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2 comentarios en “¿Sola? Ni muerta

  1. Majo, Gracias a Dios estas bien. Muy bueno tu post, pues me has hecho reflexionar acerca de la muerte, de lo inesperada que es y gracias a tus lineas, también pude meterme en tus zapatos, y tienes razón… uno desearía no morir solo y tener la oportunidad de dar un ultimo abrazo, un ultimo adios.

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