Me enamoré de ti y qué

Corazón peligroso, no me importa quemarme…

Cierta vez, un buen amigo me preguntó: “¿Puedes escoger de quién
enamorarte”? “No”, fue mi respuesta, a lo que él replicó: “Pero sí puedes
escoger de quién no enamorarte…”.

¿Puede uno escoger de quién NO enamorarse? Pienso que sí, con algo de
cabeza y unos años de experiencia, sí. Pero ¿qué pasa si no se cuenta con
esto? Pues que, probablemente, uno conozca a un chico/a del cual
simplemente dice: “No hay forma, nunca estaría con él/ella” por
cuestiones de madurez, actitud ante la vida, valores, etc., pero que sin
embargo produce un gusto, y aunque lo más sensato sea alejarse para no
alimentar a un pajarillo sin alas, finalmente las vivencias le ganen la
carrera al conocimiento-decisión y, caballero nomás, fuimos. Caímos en
la trampa de Cupidito como el/la más inocente.

Ahora bien, ¿es esto realmente un enamoramiento? Eso sí que no lo puedo
responder, pues ya depende de cada caso. No obstante, el punto al cual
quiero llegar es que no tenemos por qué sentir vergüenza o darnos golpes
de pecho ante esta situación. ¿Acaso no tiene uno derecho a meter la
pata? Además, lo que suele ocurrir es que alguien/algo (que podemos ser
nosotros mismos) alimenta esa infructífera ilusión y terminamos con el
corazón gritando: “sí, pero no; sí, pero no”.

En este punto me gustaría decir que todo se soluciona cuando la razón
entra en escena. Aunque efectivamente ocurre así, los seres humanos no
somos solo inteligencia. También sentimos, también tenemos días grises…
y, como dice un profesor muy sabio que alguna vez tuve, también sufrimos
la depresión de los domingos en la tarde. Es cuando la vida se nos agolpa
y, si por ahí a la soledad se le ocurrió rondar, aparece su sombra…
afortunadamente, solo su sombra… porque la pasamos bien, porque fuimos
“felices”, porque nadie nos quitará lo bailado.

Entonces, ¿llegará el día en que cambiemos de tonadita por aquella que
dice: “Solamente una vez amé en la vida”? Yo sospecho que sí. Y si vuelve
a ocurrir, en pos de que no se nos haga costumbre la locura de quererte
como te estoy queriendo
, habrá que activar a la razón para que calme los
ímpetus de la imaginación… y del pajarillo que quiere tener alas, pero
que no nació para volar.

*Lo que aparece en cursiva forma parte de la canción Me enamoré de ti y qué (Grupo 5, hasta donde sé) 
 

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Un comentario en “Me enamoré de ti y qué

  1. Podría decirse que soy de las personas que, pese a haber amado, esperan enamorarse sólo una vez y para siempre, sencillamente porque no estoy dispuesta a mantener en pequeños pedestales a falsos dioses que no quisieron quererme por A o B motivos (es lo que ha pasado en mi vida amorosa).
    Es que me he encontrado sólo con emotivos, salvo un enamorado que tuve hace más de un año, mi relación más larga, a saber. Emotivos que se dispararon como la espuma del champagne, y con la misma rapidez se echaron para atrás, decidiendo, de golpe, que “nuestra relación” no iba a funcionar, por muchos motivos (mientras yo me preguntaba: ¿de qué relación me hablas, cariño?).
    Entonces… Me ilusioné, sí, lo admito. Me ilusiono muy rápido y es algo que debo aprender a controlar, pues me cuesta lágrimas inocentes que ya están cansadas de brotar.
    De todos modos, he entendido que lo importante es saber qué es lo que quiero, antes de lanzarme a cualquier historia. Sólo así, seguramente, podré volver a amar (pues admito que he amado antes) y dar a quien se gane mi amor el lugar que merece, que no es junto a ningún recuerdo.
    Un abrazo, amiga.

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