Papá por siempre

Nuevamente, tuve que verlo partir. Con su caminar chuequito, debido a su escoliosis, iba cargando su laptop y una chimpunera, dirigiéndose al bus que lo llevaría a Chiclayo. La última vez que lo hizo, derramé muchas lágrimas, tal como lo hago ahora en la inestable intimidad de mi cuarto. Y es que ver a mi papá, de casi 60 años, embarcarse rumbo a una nueva aventura laboral, me hincha el pecho de orgullo, de emoción… y a la vez de pena, pues es mi alegría en los momentos grises de la vida y el mejor consejero cuando la oscuridad no me permite ver que se viene el amanecer.

Mi papá es un hombre callado, reflexivo. Solo habla alto cuando algo realmente le molesta y cuando mete gol Sporting Cristal.  Todas y cada una de sus relaciones están basadas en el respeto: no importa que su hija esté con un pelucón zarrapastroso, él igual le da la mano y lo invita a pasar a su sala, con vaso de agua incluido. Si algo disfruta en la vida, es de correr: 8 kilómetros diarios. Sin Gatorade, sin faja: él solo sabe que, a las 4:30 a.m. en punto, el cemento tiende una alfombra roja para que pase el Sr. Salazar.

Quizás una de sus grandes virtudes se entremezcla de manera irónica con uno de sus grandes vicios: su maniático espíritu de servicio. Jamás olvidaré que, cuando estaba en el colegio, odiaba lustrar mis zapatos, razón por la cual él entraba calladito a mi cuarto mientras yo supuestamente dormía para sacarlos, lustrarlos y dejarlos bien puestecitos, con las amarras salidas, a los pies de mi cama… todos los días, a la misma hora y por el mismo canal -podrán ya imaginarse, entonces, que en su mesa de noche tanto su billetera como su lapicero, gotas para la nariz, estampita de la Virgen y peine tienen un lugar específico e inamovible-.

Como dice la publicidad de shampoo Johnson, no más lágrimas. El ejemplo de mi papá, de un hombre que ya no está para buscarse la vida como un adolescente recién salido de la universidad y que, sin embargo, se lanza al ruedo con la valentía de un matador, seca mis mejillas y me mueve más bien a levantarme y aprovechar la vida que Dios me ha regalado. Ojalá que, cuando yo sea mamá, pueda inspirar a mis hijos sentimientos tan tiernos y recios, a la vez, como los que despierta mi papá en mí… y que su silencio, sus crucigramas de Todo Sport y sus medias de propiedad común vuelvan pronto al hogar.

Anuncios

4 comentarios en “Papá por siempre

  1. Que precioso homenaje en vida a tu papi,, reflejas la formación del hombre que describes… Claro que seras una buena madre y excelente esposa.

    Todo padre es feliz al saberse amado por sus hijos y con solo una llamadita de teléfono se sabe querido y recordado… a llamarlo SI…un beso y adelante

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s