La reina de los mares

Por fin llegó el día. Y digo “por fin”, ya que el sufrimiento de pensar que mis padres se irían pronto dejando que sus pichones se conviertan en gavilanes era demasiado. ¿Cómo iba a hacer sin mi mamita cargándome en sus piernas? ¿Otra vez sin mi papá diciendo en voz baja: “Majito, a levantarse”? Repito, demasiado. Así, cuando vi partir el bus que los llevaría a Chiclayo, fui corriendo a la casa y al día siguiente lloré como una niñita, mientras me planchaba el pelo con el aparatito que a mi mamá tanto le gustaba y me pericoteaba todas las mañanas de Dios…

Y es que mi mamá es así: lo quiere, lo tiene. Si no lo tiene, reza. Si no reza, es que ya no lo necesita o, simplemente, se dio cuenta de que no es conveniente. Mujer de fe inquebrantable, pasó de ser para nosotros la señito de pelo corto y falda larga, a la tía con aire juvenil que juega a triple cachete: a ser mamá, a ser hija y a ser hermana. Cada vez que la miro, recuerdo su famosa “Soy la reina de los mares y tú ya no puedes ser…”, canción que me cantaba de niña con el mismo aire salamero que, 20 años después, adornaría su sonrisa a la hora de pedirme sandalias y carteritas “para combinar con su uniforme”.

Cariñosa como oso a pilas, a ella nadie le quitará lo bailado. Dicen que suele ponerse triste, pero yo creo que en el fondo es muy feliz. Dicen que seré como ella, y me alegro… porque si ahora soy capaz reír y hacer reír a los demás, es porque ella me enseñó a no tener vergüenza de nada y que las cosas sencillas de la vida son las que nos llenan el corazón. Quizás lo único que no me dejó en herencia fue su elegante expresividad, pero supongo que es porque nací “corregida, aumentada” y mezclada con la famosa Tía Rosita.

No tengo duda de que cuando sea grande, le pediré a mi hijo que me haga masajes en los pies, haré pucheros para que me lleven de compras y bailaré la canción del pañuelito con mis niñas… y cuando me siente a ver una película de Hallmark, recordaré que alguien antes estuvo allí, aquí, en mí: mi mamá, la mujer del corazón valiente… la reina de los mares.

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Un comentario en “La reina de los mares

  1. Palabras muy emotivas que me hacen pensar como pudo haber sido mi mamá con nosotros … por mi parte solo puedo agradecerle a mi tía todo lo que ha hecho por nosotros apoyandola en chiclayo.

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