En un Champagne Supernova

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I don’t believe that anybody, feels the way I do, about you now…

Hacía tiempo que no sentía lo que era vivir un concierto multitudinario. Hacía tiempo que nadie me empujaba en ninguna cola para entrar a un evento… hacía tiempo que no llegaba a mi casa tan relajada, tan serena, tan catarseada. No fue una morning glory, pero sí la mejor oportunidad para volver a sentir la emoción del disturbio sin mirar back in anger.

La tarde en la oficina había sido feliz, pero tenía que quedarme hasta más de las 7pm para atender a unas corteses… 100 personas. Plop. Eso implicaba  no solo magnas dosis de paciencia, sino movimiento continuo y marcial para salir hecha un cohete en mi auto, con mi hermana pelo planchado, mi uniforme en una bolsa, la neblina al 200% y mi memory key con las canciones de Oasis en el bolsillo, a fin de ir calentando el ánimo durante el trayecto. ¡En guardia, vil y venenoso tráfico!

El camino por la Vía Expresa, que normalmente duraría 7 minutos, como máximo, se prolongó a una hora. En otras circunstancias, me hubiera dado de cabezazos contra el timón, pero los Gallagher me repetían sin parar don’t look back in anger, así que traté de respirar y disfrutarlo. Faltando pocos metros para la meta… me paró un policía. Gordo, mal humorado y sinuoso, se me acercó:

– Señorita, ¡¡¡retroceda y vuelva a su carril!!!

(era cierto, había invadido carril… pero fue sin querer queriendo)

– Jefecito, es que yo no sabía…

– ¡Ya cállese y múevase!

– Ya, pero un ratito…

Si no fuera porque las multas han subido de precio, le hubiera dicho que era un grasoso maleducado y sudoroso… que yo era una dama y no tenía derecho de hablarme así… sin embargo, me callé y fue lo mejor, pues a los pocos minutos me dejó seguir con total libertad.

Un milagro se produjo segundos después… ¡había un sitio libre para estacionar justo en la puerta del estadio! Oh, sospecha: ¿será que nadie se pone acá porque está prohibido… o porque me robarán hasta el basusero Case Logic de mi auto? Desecha, Majito, los malos pensamientos… ¡y cuádrate ya!, me dije. En ese instante, llegó mi amigo Ivo, a quien tenía la misión de acercar hasta su camioneta en el camino de vuelta.

– Majo, ¡hola! ¡¿TE VAS A CUADRAR AQUÍ?!

– Sí.

– Asu, qué barrio…

– Sí, cholito… voy a negociar que me lo cuiden, nomás, no te preocupes…

Y así, con mi dosis de confianza inyectada a la vena, caminamos hasta la puerta de entrada a Tribuna, el sitio más barato y el único que pude conseguir. Ivo sí se había aprovisionado con tiempo y tenía lugar en la zona Supersonic, ciertamente cerca del estrado, con lo cual nos dijimos adiós algunos metros más adelante.

La cola para Tribuna era no inmensa sino ¡kilométrica! Mi hermana, Lupita, me cogía el brazo para que nadie se nos colara, pero no avanzábamos. Como era una fila en forma de “u”, cuando la gente doblaba se formaban vacíos y tumultos y desorden… y perfectas oportunidades para robar sitio y adelantarnos. Por supuesto, no dudamos en hacerlo. Creemos en los valores del país pero era eso o entrar al concierto con media hora de retraso. Juntas, gritamos ¡Jerónimooo! y a por ello… con linchada o sin ella, ya estábamos cerca de la puerta.

Los metros hacia la entrada fueron otra aventura. El concierto ya había comenzado y todos entramos en desesperación. Vi a un grupo de policías relajados y no me callé.

– ¡Oigan, ustedes son policías, tienen que hacer algo para que esto avance!

– Señorita, es cuestión de la organización…

– ¡Están aquí por gusto, no hacen nada… miren cómo la gente se pelea!

Uno que no aguantó el achoramiento, vino a ponerse pico a pico conmigo y dijo:

– ¡Nosotros no estamos aquí para guardar tu cola, eso lo tienes que hacer tú!

– ¡Yo no le he pedido que guarde mi sitio, le estoy diciendo que tiene que poner orden porque la gente está desordenada y así no vamos a avanzar… mire lo que está ocurriendo allá!

Qué rico, qué relajante fue gritonear  a un policía y no terminar en una comisaría. Quizás porque él era joven, quizás porque me vio petisa… o quizás porque él también necesitaba liberar tensiones poniéndome en mi lugar. ¡Grande, jefecito! Lamentablemente, no pudimos llegar a las cachetadas porque había llegado el momento de correr. La puerta estaba cerca y DEBÍAMOS correr. Lupita, dame la mano. ¡Vamos! Ambas sentimos cómo el viento rompía contra nuestro rostro, fue increíble. Ella no podía más, porque estaba en balerinas. Finalmente, entramos… a miles de escalones rumbo a una tribuna que explotaba de gente, que olía horrible, que nos invitaba a un pequeño infierno. Qué miércoles… empujamos, empujamos y nos colocamos en un huequito.

La turbamulta seguía presionando desde atrás, faltaban entrar como dos mil personas y ya no había más espacio, aparentemente. Ante ello, Lupita se convirtió en señora ley y ¡vaya que lo hizo!

– María José, aquí me van a botar hasta abajo…

– Ponte firme.

– Te digo que me van a botar… oigan, qué *”!$%& les pasa, ¡acaso no tienen consciencia!

Un par de chicas, altas y gordas, fueron las segundas víctimas:

– ¿Por qué *”$%& me estás aplastando?

– No soy yo, es la gente de atrás.

– ¡Qué ·$%& les pasa a todos? ¡Ya deja de empujar, muévete que me vas a botar!

Todo esto, claro, mientras yo trataba de no morir rodando escaleras abajo y con harto orgullo de que mi hermanita fuera la que pusiera la cuota de histeria de la noche, ja…

Un chico, finalmente, nos hizo ver la luz. Se acercó a Lupita y le dijo:

–  ¿Por qué no te vas a otro lado? Además, tú te has colado…

Poseída, mi hermana respondió:

– ¿Y tú cómo $%&* sabes que me he colado! No me j…

Asustado, el pobre muchacho se convirtió en el gatito de Shrek y nos señaló un espacio libre, unos metros a la izquierda.

Listo. Nos había costado algunas groserías, pero el lugar no pudo ser mejor. La música se puso buena, perfecta para los oídos y la nostalgia de mis tiempos oyendo discos con Christian, el primer chico que me dijo que tenía ojos bonitos, en una galería de Jesús María.

Las canciones del nuevo disco no nos paralizaron el corazón, pero igual las disfrutamos. Sí nos volvimos locas con las clásicas “Wonderwall”, “Don’t look back in anger”, “Champagne Supernova”, “Supersonic”, etc. Nos extrañó -y nos llegó altamente- que la gente no saltara, no vibrara… ¡caray, era un concierto, era una buena banda, era una noche espectacular! Fuck them… bailamos, cantamos, gritamos y hasta se nos humedecieron los ojos cuando vimos a Liam Gallagher entonar  “how many special people change, how many lives are living strange… where were you while we were getting high?” (dicho sea de paso, ese muchacho y su hermano, aunque viejos, están tal como me lo recetó el doctor… ¡qué nivel!).

“Don’t look back in anger” fue especial. Noel la cantó como en conciertos anteriores (ya revisé youtube, ja), pero ese chico tiene un aura especial para ese tipo de romanticadas… “please don’t put your life in the hands of a rock n roll band, who’ll throw it all away”… cuando Liam se bajó del escenario, con el rostro impávido pero el cuerpo decidido, fue demasiado… desde mi humilde tribuna, casi lo toqué yo misma. No está en mi lista de amores subliminales de altar, pero su hombría de hombre me llamó a la contemplación.

Al terminar, no nos dieron un cachito extra… muy ingleses, solo se fueron. Empezaron en punto y terminaron en punto. No importaba. Ya estaba. Regias y relajadísimas volvimos al hogar, dejando a Ivo en el camino y cantando todos a coro: “And after all, you are my wonderwall!!!”. Contentas dormimos, contentas soñamos con que un empujón de tumulto, una carrera al viento y un par de buenos carajo también nos pueden regalar un poquito de felicidad… in a Champagne Supernova out in the sky.

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EN BREVE, VIDEO… CUESTA ESO DE SUBIRLO :S

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3 comentarios en “En un Champagne Supernova

  1. Me alegro mucho que haya valido la pena y que lo hayas disfrutado.
    Yo fui a ver a los hermanitos Gallagher el 3 de Mayo, cuando vinieron a Argentina y mi anécdota es más o menos parecida a la tuya.
    De todos modos, no es algo que se haga todos los días, y de principio a fin lo disfruté muchísimo.
    Me gusta mucho tu blog y cómo escribís… llegué acá buscando fotos de Gigi, la chica de “Simplemente no te quiere” y lei tu entrada al respecto.
    Me encanta como escribís!
    Un beso enorme desde Argentina, cuidate 🙂

    • ¡Muchas gracias por escribir! Qué graciosa la forma en la cual llegaste a mi blog, pero bueno, son las felices coincidencias de la vida… ojalá me sigas visitando, prometo mejores historias 🙂

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