El Príncipe Sapo

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H tiene en su auto, colgando del espejo retrovisor, un pequeño sapo de peluche. Hace unos días, en una tertulia de chicas amenizada por el riquísimo -y potente- whisky sour de Patagonia, dejó muy en claro que ella no estaba dispuesta a conformarse con cualquier chico. No, no y no. Ella quería un príncipe, aunque fuera sapo.  

– Pero, H, estamos en tiempos de crisis… ¡y la crisis ha explotado incluso sobre la calidad de los hombres de hoy! Ya no podemos ser selectivas… chapa el que tiene menos yaya y quédate en paz…

Con su vaso en la mano y meneando la cabeza, H soltó un rollo que todas apuntamos, sigilosamente, en una servilleta de papel: “Nosotras, chicas, somos únicas e irrepetibles… yo soy única  e irrepetible, nadie hace las cosas tan bien como yo, ni tan mal como yo… por eso, merezco un hombre que me quiera según mi diginidad, no un cualquiera que aparezca por allí… como dice la canción, yo no me doy por vencidoooo (…)”. En ese momento, todas rompimos a reír. La solemnidad del discurso antropológico se quebró cuando el alcohol del whisky sour tiñó las cuerdas vocales de H… como fuera, la charla-canción nos persuadió y nos creó la interrogante acerca de lo que esperábamos de nuestro príncipe azul.

A decir verdad, me costó un poco traer el tema a mi imaginario actual. Hace poco más de un año, en Isla para dos, escribí acerca de las buenas vibras infundidas, en este sentido, por mi querido Toni. Pero mucha sangre ha corrido ya y llegó el momento en el que, querrámoslo o no, hay que madurar. “¿Príncipe azul? Eso no existe”, pasé  mucho tiempo repitiéndome. Hoy, luego de darle algunas vueltas al asunto, sigo pensando que no… que lo que realmente hay se llama “Príncipe Sapo”.

Consciente de las diferencias entre las millones de mujeres que viven en el mundo, creo que más o menos la mayoría tenemos las mismas expectativas respecto de nuestro príncipe azul

– Guapo

– Emprendedor

– Atento

– Galante

– Varonil

– Generoso

– Limpio

– Respetuoso

– Sacrificado

– Cariñoso

– Que nos levante cada mañana con un beso

– Que nos sorprenda en cada aniversario

– Que sea paciente cuando estamos de mal humor

– Que se levante en la madrugada a cambiar pañales

– Que valore nuestros sacrificios

– Que reconozca nuestro esfuerzo por darle todo a él y a nuestra familia…

(Mmm, creo que exageré, pero la idea es esa).

En cambio, ¿qué nos encontramos en la real life? (consulte la cartelera de cada mujer para comprobarlo):

– Hombres con belleza interna escondida detrás de la panza o de una barba mal afeitada.

– Flojones (es que están cansados, pues, trabajan mucho…)

– Se ha olvidado por completo la costumbre de abrir la puerta del auto a la chica… y cuando nos dejan en la casa, arrancan sin que una haya entrado.

– La galantería se ha reducido a pagar la cuenta mostrando la tarjeta más dorada posible (¡como si a una le importara a billetera, ja!)

– El hombre de ahora es generoso y entregado mientras ello no colisione con sus intereses propios (por ejemplo, su estómago, su trabajo, su MBA y sus noches de copas).

– Si envían rosas, lo hacen a través del msn, con un emoticon de risa tonta…

– Dejan la ilusión para los primeros días… luego, vuelven a su pantano habitual.

– ¿Aniversario? ¿Detalles? Cosa de mujeres…

– Si llaman durante el día, es para recordarnos que debemos lavar su camisa celeste de rayitas TOMMY para el día siguiente…

– Etc., etc.,… (la lista es interminable)

De este modo, comprobamos que es tarea titánica, odiseica, casi antiecológica, encontrar al hombre de nuestros sueños hoy en día. Sin embargo… ¿nos hemos pregutando por qué? Porque la vida sería demasiado aburrida, mustia, sosa, si nos encontramos cada mañana con un Ken a nuestro lado. Ken se creó para Barbie… ¿somos nosotras una Barbie? De ninguna manera, y gracias a Dios esto es así… gracias a Dios, como dice H, somos únicas e irrepetibles, y cada una, en su individualidad y exclusividad, tiene en el mundo no un príncipe azul sino un Príncipe Sapo, aquel hombre capaz de elegirnos por lo que somos, por el bien que le podemos hacer, por el amor con que nos puede corresponder.

En líneas generales, el Príncipe Sapo sería:

1. Aquel que nos valora por nuestra esencia. Ni por nuestro éxitos, ni por nuestros fracasos… porque somos lo que somos, y punto.  

2. Aquel que es capaz de hacernos sentir amadas según como cada una se siente amada: para alguna, que le regalen un plátano puede ser el acto menos significativo de la tierra… a otra, le puede arrancar una lágrima.

3. Aquel que, desde un comienzo, muestra coherencia en su actuar. Si es un tosco, un bruto o un Shrek, que lo sea siempre, pues así es como nos enamoramos de él.

Todo esto, por supuesto, tiene sus grises y sus matices. Por ejemplo, ¿qué papel jugamos nosotras aquí? El de la princesa que, con madurez, sabe separar lo esencial de lo accidental; comprende que los hombres no pueden atender dos cosas a la vez -por tanto, no exige atención como mimo-; respeta los espacios vitales de cada uno; corresponde al cariño del sapo con creces, siendo consciente de que tiene, como mujer, mayor capacidad de entrega…

Parece arduo, pero no lo es. Todo es cuestión de borrarse prejuicios, abrir la mente y “abrazar la vida, de verdad sentirla” (Luis Fonsi). Y para irlo invocando, comprar un sapo de peluche y colgarlo en el espejo retrovisor del auto (no sé si darle un besito para darle vida, pero nada se pierde intentando).

AQUÍ VA “YO NO ME DOY POR VENCIDO”… QUISE PEGAR EL VIDEO QUE CON MIS PROPIAS MANITOS GRABÉ, DEL CONCIERTO DE LUIS FONSI EN LIMA, PERO LA TECNOLOGÍA Y YO NO NOS LLEVAMOS BIEN…

Y ESTO ES, ABRAZAR LA VIDA (ESTA SÍ ES DEL CONCIERTO DE LIMA, POR ESO LA CALIDAD NO ES TAN BUENA:

Y ESTE ES EL GRUPETE DE LAS QUE FUIMOS A DEJAR LA LÁGRIMA EN EL CONCIERTO DE LUIS FONSI… JE…

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7 comentarios en “El Príncipe Sapo

  1. Hum… Pues yo no quiero un príncipe, ni un sapo. Quiero un humanista (Antropólogo, si no es mucho pedir) intelectual, que tenga suficiente sensibilidad para preocuparse por las personas que le rodean, su sociedad, y la fuerza necesaria para vivir con coherencia.

    De buena conversación, que se detenga a mirar el mundo con atención y sencillez, que no se jacte de lo que sabe, sino más bien esté dispuesto a aprender y enseñar.

    Quiero un hombre que sea capaz de mantenerse a sí mismo, que no olvide visitar a su madre los fines de semana, ni desdeñe las responsabilidades que tengo yo con la mía. Que trate a sus ex-novias con respeto, cariño, y sea capaz de presentarme ante ellas -y ante todos los demás- con orgullo y alegría.

    En fin, a ver si consigo ligar con mi asesor de tesis…

    Un abrazote!!!!

    • Angelita!!! cuánto tiempo… bueno, a lo que vamos… creo que, en tu caso, el ideal se ha acomodado a la realidad (el asesor famoso) y no al revés, jaja… medio kantiana me saliste! por eso , un amigo algo grande (un mexicano que está como Dios manda) me dijo ayer que le parecía una versión realista sobre lo que se puede/debe esperar de THE ONE… yo, la verdad, no sé si luego cambie de parecer, pero por ahora es lo que la inteligencia práctica me va dictando 😉

      ¡un abrazo!

      • Preciosa! El famoso asesor está casado y tiene dos hijos, así que ni pensar en la vida real en ligar con él, aunque decirlo como lo dije ayuda a simplificar un ejemplo.

        En todo caso, mi “ideal” es realista luego de haberme llevado bastantes fiascos. He pasado del auntoconvencimiento de que mi compañero de turno “está bien y puede ser él”, hasta una especie de hartazgo en que “ya da igual, mientras no haga daño”.

        A estas alturas, y habiendo pasado por un largo período de crisis, suelo detenerme a mirar a mis amigos, quererlos, observar con atención sus virtudes y el modo en que constantemente luchan por superar sus defectos… En fin, que ya suelen gustarme los hombres de verdad, de carne y hueso, con una serie de “cosas buenas” que llevan ya dentro de sí, en lugar de imaginar que las tienen o esperar que las desarrollen con cariño y tiempo (pensar que el maloso va a cambiar gracias a nuestro amor es una falacia, mucho daño nos hizo Candy Candy, querida).

        Me gusta mi asesor de tesis (que está casado). Y me gusta el director del programa de investigación (que no sé si lo está). Y me gusta mi asesor legal para asuntos de inmigración (que no está casado y, de hecho, es uno de mis apoyos más valiosos y dulces en esta ciudad gris).

        En todo caso, creo que he aprendido (ya era hora) a valorar el corazón de los hombres buenos, cosa difícil de conseguir luego de tanto galán mexicano y derivados televisivos.

        Un abrazo fuerte, fueeeeerte!!!! Y que Dios nos acompañe en la búsqueda, nos dé paciencia para esperar sin desesperar y fuerza suficiente para decir, sin pelos en la lengua: NO, GRACIAS, TÚ NO.

  2. Encierra buena parte de verdad este interesante y sensato relato. Es nuestra condicion la de no conformarse con lo que nos corresponde sino siempre querar mas, dar un paso adelante aunque el precipio este tan cerca que se ve la tremenda caida.

    Aprender a valorar y conocer los limites personales conlleva una vida mas plena y feliz, hay que empezar por ser valiente y saber que nos es propio, los motivos que justifican nuestra lucha y la sensatez de saber valorar los logros y saborear los triunfos.

    • ¡Muchas gracias por tu comentario!

      A veces la sensatez cuesta, sobre todo cuando el corazón anda más débil (o más fuerte, con más ganas de amar)… pero como somos seres inteligentes, tenemos que colocar los sentimientos en su lugar y pensar, pensar… y, como dices, valorarnos, conocernos, y decidir amar tal como es a la persona que elijamos para envejecer 🙂

  3. Definitivamente Srita Angela (con el respeto que merece el comentar acerca de su opinión) tiene un concepto casi identico al mio con respecto al tipo de hombre que me gustaría llegue algun dia a formar parte de mi vida. Simplemente, usted ya lo ha dicho todo… Saludos y ojala algún dia llegue a nuestras vidas ese hombre, pero por favor Dios mio no me mal interpretes, que no sea el mismo tampoco es la idea tener que pelear por quedarse con el, se que será muy duro pero podrías conseguir uno para cada una… Te dejo tiempo para que lo encuentres, no es tarea fácil.. jejejeje… Saludos.. Cuidense…

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