13 cosas que nunca debes decir a una mamá que trabaja

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El otro día una amiga compartió este post, de la página proudworkingmom.com. Me maté de la risa. Estaba en inglés y lo traduje un tanto sazonado, para que se entienda el sarcasmillo de las respuestas de la autora. Ojo, no soy yo. Sí, muchas personas hacen esos comentarios en buena onda, pero el estar lejos de los hijos -más aún cuando son bebés- es un tema sensible y hay que tener cuidado con lo que decimos. A mí solo me han dicho que me veo cansada y “que descanse el fin de semana”. Plop… no me molesté porque fue en plan preocupación, un amigo que aún no conoce la paternidad… je, je, je… ahí va la traducción del post:

“Vi a tu hija en el pase de la escuela hoy. Estaba llorando, creo que te extraña”. Gracias, me siento mucho mejor con esa información. Algo más que me quieras decir, por ejemplo, cómo no estaré en sus momentos importantes y el daño emocional que le haré de por vida?

 “No dejaría que nadie más críe a mis hijos”. Yo, en cambio, dejo que otros tomen todas las decisiones sobre sus vidas. No me involucro para nada en sus cumpleaños, sus logros, sus tareas, sus cortes de pelo, lo que comen, sus medicinas, sus amigos ni menos aún les enseño lecciones valiosas. Por supuesto, no los abrazo ni los beso, me olvido de bañarlos, acostarlos, ser la primera persona a la que ven cuando se despiertan por la mañana, ponerles su música preferida en el auto, cantarles o conversar sobre sus cosas. No, no me meto para nada en la vida de mis hijos. 

“No sé cómo lo haces, me sentiría tan culpable”. Las mamás sí que nos sentimos culpables, pero también podemos sentirnos orgullosas de lo que hacemos.

“Confías en tu niñera, ¿cierto?”. Oh, la verdad es que nunca consideré pedirle sus documentos. Simplemente puse un aviso en el periódico y tomé a la primera que respondió. ¡Gracias por abrirme los ojos! 

“¡Qué bueno que hayas puesto primero tu carrera!”. Pues sí, cada mañana me levanto y pienso: lo más importante en mi vida es mi carrera. Mi familia está en segundo plano, no se compara con con mi trabajo.

 “Qué suerte tienes de trabajar, daría lo que fuera por no estar con mis hijos un día entero”. Si realmente lo piensas, envíame tu cv y te ayudo. Pero recuerda, esta “libertad” no es completa… no salimos de casa para ir al spa. Por algo se lama “trabajo”.

“Extrañaría a mi hijo tanto que no podría estar lejos de él todo el día”. Bueno, no tengo idea de lo que me dices porque no tengo sentimientos de maternidad, ni siquiera beso a mis hijos. 

“No sé cómo lo haces, debe ser muy duro”. Lo es. No sé cómo lo hago. Pero no creo que el problema sea el trabajo, porque la paternidad es dura trabajes o no. Es algo hermoso, que nos llena el alma, pero muy difícil.

 “Debes ser bien organizada para lograr un balance en todo”. Sé que soy organizada y que logro varias cosas durante la semana. Pero también sé que tengo huecos en mis pantys, nunca escribo tarjetas de agradecimiento por los regalos de mis hijos… no hago ejercicio y TODOS los días algo sucede… no hay un balance, hay un caos organizado.

“Te ves cansada”. ¡Guau, gracias! ¡Me siento mejor ahora! ¿Quisieras cuidar a mis hijos el fin de semana para ir al spa, hacerme la manicure y dormir? ¿No? Entonces nunca le digas eso a una mamá que trabaja.

“Siempre hay tiempo de trabajar en el futuro, los primeros años son tan preciosos”. La verdad es que yo paso momentos espectaculares con mis hijos. Cuando Parker sube a mi cama y me dice que soy la mejor mamá, o Emily sonríe y dice “te quiero”, sí que vivo momentos preciosos y los disfruto.

“¿No te preocupa no estar ahí para tus hijos?”. Solo porque trabajo no significa que no esté ahí para mis hijos. Por favor, algo de perspectiva…

 “Me sorprende que hayas vuelto al trabajo. Tu esposo debe sentirse afortunado”. ¿Por qué asumir que se sabe el porqué una vuelve? Quizás sea por simple gusto…

Bueno, sin entrar en susceptibilidades, no metan la pata, pues. Y nunca me digan que me veo cansada, ya bastante tengo con dormirme en cada esquina de mi oficina… más bien un par de botellitas de Supradyn delivery a la casa me caerían a pelo, je. ¡Y a Raúl, una refrigeradora llena de Coca Cola, por favor!”. 

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